¿Cuándo se jodió y para siempre, ojalá que no, el Perú?
Desde cuando en el siglo XVI llegaron los españoles y decapitaron no sólo la cabeza del Inka Ata-walpa, sino el espíritu del mejor Imperio de la América de aquel entonces, el Tawantinsuyu.
Allí se impuso como política de vida común y corriente la CORRUPCIÓN, sinónimo de estructura, que se mantiene y se moderniza a través de los tiempos con el objeto de imponer la explotación, el abuso, la mentira, la coima, el robo, a una masa inerme e ignara, pronta al vasallaje y a la su-misión bajo el terror de la espada y la cruz.
Los advenedizos tenían el poder de las armas bélicas más modernas para aquellos tiempos. En tanto que los nuestros sólo hondas. makanas y piedras. Aquellos habían descubierto el alma su-misa del indio, si no recuérdese al humilde campesino de Quivilca cuando el dueño del bazar de la mina Minan Society, Cusco 1925, le engaña al indio sora su chacra de ocas "dándole una garrafa azul con flores rojas", lo que recibe el dueño de terreno con grande e ingenua alegría. EL TUNGSTENO, César Vallejo).
Esta misma operación se ha venido repitiendo dunate los siglos. El coloniaje fue una etapa de la más dura expiación de culpa alguna que el indio nunca había cometido. Todo lo regalaban pen-sando en sus limpios adentros que esa buena acción de darle de lo suyo propio era un gesto de amistad y socorro en bien de aquellos señores que habán venido desde lejos. Cuando en sí, las entrañas de aquel empresario había sido de rapiña para llevarse todo el oro que debían y podían, más las fuerzas y los humildes bienes del campesino, éste pensaba en su ingenuidad estar ha-ciénddole un acto de caridad.
Este fenómeno de engaño, mentira, robo y domesticación se está agravando ahora, siglo XXI, en los asientos mineros del Perú, por que al Presidente Alan García Pérez se la ha ocurrido que hay que vender, digo rematar el Perú a cualquier precio y al primer postor. Para que Yanacocha, La Oroya y cualquier otra mina de oro, plata, lo que fuere, contente la codicia de los empresarios, y los planes de expropiación del mandatario, previa concertación mediante los faenones.
Para lo que utilizan unos y otros los TLC firmados por lo bajo para ocultar los viles incisos de los amañados contratos. Igual al vendedor de baratijas de Quiivilca usa toda su astucia y palabreo, acaso en favor de sus dueños, sino para lograr de esos hombres y riquezas todos los beneficios posibles, máxime si las circunstancias apremian.
Sin que el periodismo limeño diga nada, con digna excepción de alguno, por que aquellos y los gobiernos están aparejados y concertados para ocultar el engaño y la farsa. Y también creemos
que están atontados de tanta riqueza y no saben cómo dilapidarla, con tal que sea ahora y rá-pido. So pretexto ´que el país necesita inversiones para darle trabajo al cholo barato, que jamás se salvará por que el sistema está hecho para eso, para la explotación de los más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario